Haber transitado la Dictadura cívico militar entre los 6 y los 13 años implica poseer un registro vivencial confuso, atrapado por el terror que  asomaba en silencios espesos, climas insoportables y la imposición fallida de una normalidad aparente (1). De ese modo la Memoria se fue construyendo retroactivamente, re-significando episodios a través del recuerdo de experiencias de una cotidianeidad que naturalizada para un niño, comenzó a cobrar poco a poco su consistencia espeluznante. El placero de la España  persiguiendo arrumacos amorosos,  la corbata ajustada de un modo asfixiante, el pelo que no debía tocar el cuello de la camisa, la nuca del compañero tras la hilera de pupitres, la  toma de  distancia para formar filas en la escuela-cuartel,  los  bollos y el chocolate caliente traídos por camiones militares los nueve de julio, los desfiles escolares marchados al prusiano ritmo de izquier, izquier derech izquier, fueron imágenes que cayeron como capas de una cebolla siniestra, revelando capas profundas y dolorosas del Orden del Terror. En democracia Malvinas, los libros desenterrados, a medio quemar que emergían del patio de mi casa como metáfora telúrica de la Verdad censurada, la Universidad que nos liberaba de la oscuridad de la caverna platónica en la que nos habían hundido con la maldición de la ceguera. Pero fue sin duda la música y la poesía, inicialmente creo que más las canciones, las que desenmascararon con su belleza estremecedora, definitivamente la Mentira. El recuerdo a veces engaña un poco, juguetea con la fantasía pero en lo esencial conecta con el núcleo real de la experiencia, así creo que fue en el 1983, poco antes del retorno de la democracia, el recital que Piero dio en Concordia, en el Ferro  y al que concurrí casi de casualidad. Muy impresionado observaba su arenga para que el público cantara “Para el pueblo lo que es del pueblo” que la banda acompañaba  únicamente con los instrumentos. Mi hermano Ariel, un año mayor y más avispado siempre que yo, me decía mientras saltábamos contagiados por la mezcla de euforia e indignación, que no la cantaba, solo la tocaba, porque estaba “prohibida”. Después vino el descubrimiento de Charly y sus geniales y valientes canciones que sobrevivieron a la censura a fuerza de metáforas demasiado sutiles para los brutos de la prohibición. Es significativo los genocidas censuraran viernes 3 am y no “Canción de Alicia en el País”, publicada en 1980 en la que sin ambages expresaba que el asesino asesinaba, produciendo un río de cabezas aplastadas por un mismo pie, en la tierra de nadie donde “los inocentes son los culpables” (2) en la tierra de todos, sobre el pasado y sobre el futuro ruinas sobre ruinas.” Dinosaurios” ya en 1983 es más directa e inapelable si se quiere, cuando por fin denuncia que “los amigos del barrio pueden desaparecer”, lo que no deja lugar a la ajenidad del Terror que se escudaba en que “no se sabía lo que pasaba”, al tiempo que” algo habrán hecho”. No, no dejaba dudas que los desaparecidos no eran subversivos que andaban en algo raro, sino los amigos, los más entrañables, los cantores de radio, los que están en la calle e incluso, la persona que amas, puede desaparecer. Un poco antes en medio de la euforia por Malvinas, esa impostura que buena parte de la sociedad vivió como un Mundial de fútbol, el mundo del rock, en ese momento resucitado por los asesinos que prohibían la música en inglés, se realizaba el “Festival de la solidaridad latinoamericana”, en apoyo a los soldados que peleaban en las islas, con todas las contradicciones como aquella de la que daba cuenta Raúl Porcheto: “Cuando se hizo el festival de la solidaridad latinoamericana (16 de mayo de 1982 en Obras), con un montón de músicos no admitimos que se cobrara la entrada porque no queríamos que se compraran armas con eso. No sé si un Coronel o algo así, todo muy sonriente y con una pistola me dijo “Raúl, no es el momento de cantar “Algo de Paz” y no me lo voy a olvidar nunca, sesenta mil personas-y creo que eso recorrió el mundo-cantando “Algo de paz”(3). Marcelo Moura, del grupo “Virus”, fue uno de los pocos músicos que se negó a participar. Tenía claro de lo que se trataba porque había presenciado, de un modo muy traumático, el secuestro y la desaparición de su hermano Jorge por una patota de la dictadura, episodio que dio nacimiento a la canción “Ellos nos han separado”. Ese tema desgarrador, donde el arte se esfuerza al máximo para narrar lo indecible, es el último que me alcanzó César López y un grupo de extraordinarios músicos de Concordia, para ponerle un texto en un encuentro por la Memoria que será conmovedor (4). Excelente idea la del Recital “Canciones y Poesías por la Memoria” para contribuir a la necesaria transmisión generacional del Terrorismo de Estado, para asegurar la Verdad y la Justicia, para torcer la repetición del horror, de la planificación de la miseria con otras máscaras, para reconocer el pasado en el presente, sus ecos, sus garras, su espanto. Excelente idea porque fue la música y la poesía y lo sigue siendo el modo estético  y sensible  a través del cual la Verdad se transparenta e impide las distorsiones de la historia a la que apelan ominosamente negacionistas y reivindicadores. No otra cosa que celebrar la Verdad, honrar la Memoria, impedir la reiteración del fracaso y la violencia, en el presente, pero sobre todo en el futuro, es la bellísima y conmovedora propuesta  de estos maravillosos  músicos y lectores, en el marco de las actividades de la Multisectorial de derechos humanos para este octubre pleno de compromiso con los ideales de siempre.

(1)    El terror, el silencio y la apariencia de normalidad fueron las estrategias de imposición de la dictadura Cívico-militar, como lo explica extraordinariamente un libro sumamente recomendable: Vida cotidiana y dictadura”, Narrativas, territorialidad y huellas de la memoria” compilado por María del Rosario Badano y María Virginia Pisarello (editorial UADER)

(2)    Esa lógica de culpabilizar a los inocentes, basados en la falacia siniestra de que hay víctimas inocentes o culpables, sigue siendo un mecanismo sumamente eficaz del fascismo actual

(3)    “Está todo dicho: La historia del rock argentino”Daniel García Moreno y Majo García Moreno. Editorial sudamericana

(4)    “Canciones y lecturas por la Memoria” recital que se desarrollará el 2 de octubre en UTN, Salta 277  a las 21 horas, previamente, a las 20 30, a propuesta de la institución universitaria a nivel nacional, se descubrirá una placa en conmemoración al repudio por los 50 años del golpe cívico militar. Los músicos y lectores que participarán son: Lucas Martínez, Sebastián Bergalio, César López, Rodrigo Cañete, Gustavo Castro, Martín Novoa, Caio Ruiz Díaz, Juanjo Pignataro, Facundo Spinelli, Diego Perichón, Marcos Soto Rodríguez, Rafael Capurro, Nano Flores, Silvio Angio, Agustina Simón, Nicolás Befart, Lucas Soto Rodríguez, Diego Franco, Marisa Gre, Mauricio Amiel, Ana Vera, David Laso, Darío Echeverría, Roxana Loreto, estudiantes de la escuela secundaria técn ica FCAL y quien escribe esta nota.

Sergio Brodsky

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