Soberanía ambiental: Los biológicos son complemento de los agroquímicos, promoviendo una agricultura más sustentable y con menor impacto en el suelo .
Soberanía alimentaria: Al reducir costos de producción, se puede trasladar a precios más accesibles para el consumo interno, rompiendo la lógica de «exportar todo y pagar precio internacional».
El presidente de AFA, Darío Marinozzi, lo resumió con claridad: «Este avance histórico es necesario para devolverle al suelo todo lo que le quitamos» .
El Semáforo de CONINAGRO: una radiografía de la dependencia
El Semáforo de Economías Regionales que CONINAGRO publica mensualmente desde hace más de una década ofrece una mirada cruda sobre la situación del sector . En el cierre de 2025, solo cuatro actividades (bovinos, ovinos, granos y miel) lograron ubicarse en verde, mientras que la mayoría permaneció en amarillo o rojo, reflejando dificultades estructurales .
El componente más comprometido en las actividades en rojo (yerba mate, arroz, vino, hortalizas, algodón, papa, leche y mandioca) es el negocio: los precios al productor crecen por debajo de la inflación y los costos operativos . Esto significa que, incluso cuando hay buena producción y demanda, la rentabilidad se deteriora porque los precios están atados a lógicas externas.
El informe de abril de 2026 mostró 8 actividades en rojo, 7 en amarillo y solo 4 en verde . La vitivinicultura, por ejemplo, acumula más del 72% de los meses en rojo en la última década, mientras que el complejo granario —el más integrado a los mercados globales— lidera el verde con el 46% de los meses favorables .
Esta radiografía revela que no es lo mismo exportar soja que vender vino o yerba al mercado interno. Las economías regionales, las más vinculadas al consumo interno y al desarrollo local, son las que más sufren la falta de soberanía de precios.
Innovación propia: el puente hacia la soberanía
La experiencia de AFA con BioAFA sugiere que el camino hacia una soberanía real no es utópico. Implica:
· Invertir en I+D propio, como lo hizo AFA con 6 millones de dólares para una planta de insumos biológicos .
· Desarrollar genéticas locales, reduciendo la dependencia de patentes extranjeras.
· Fortalecer el asociativismo técnico, como la red de 140 ingenieros agrónomos de AFA que trabajan codo a codo con los productores para adaptar tecnología a cada región .
· Articular con el sistema científico nacional, como el INTA y las universidades, para potenciar la innovación nacional .
Si este modelo se replicara en otras cooperativas y en la propia CONINAGRO, el cooperativismo argentino podría transitar desde la autonomía gremial hacia una soberanía tecnológica, productiva y de precios. Eso implicaría no solo pagar menos regalías, sino también desacoplar los precios internos de las cotizaciones internacionales, permitiendo que el mercado interno acceda a alimentos a precios justos sin comprometer la rentabilidad del productor.
Conclusión: del autonomismo a la soberanía posible
CONINAGRO, en sus orígenes y en su práctica actual, es un actor autonomista: busca independencia gremial, poder de negociación y representación política frente al Estado y el capital concentrado. Sin embargo, su estrategia tecnológica y comercial lo inscribe en la lógica de la integración competitiva al sistema global, aceptando precios internacionales y patentes extranjeras como reglas de juego inmodificables.
Pero la soberanía no es un todo o nada. El desarrollo de tecnología propia, como el que está realizando AFA con insumos biológicos, demuestra que es posible construir soberanía desde el cooperativismo, paso a paso: produciendo localmente lo que antes se importaba, reduciendo costos, estabilizando precios internos y fortaleciendo la capacidad de decisión del productor argentino.