Impulsadas por el sólido desempeño de las empresas del sector energético, las acciones argentinas lograron cerrar con firmeza y sortearon el sesgo negativo de los mercados internacionales, que operaron a la baja por cuarta rueda consecutiva arrastrados por Wall Street. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires revirtió la tendencia bajista de la mañana y avanzó un 1,5% en pesos al cierre, hasta ubicarse en los 3.157.852 puntos, su nivel más alto desde el pasado 4 de agosto.

En contraste, los bonos soberanos operaron en terreno negativo con un retroceso promedio del 0,6% tanto en Bonares como en Globales. Esta merma estuvo influenciada por el escaso ritmo de compras del Banco Central (BCRA) en la plaza cambiaria en lo que va de septiembre y por el impacto de un dato de inflación doméstica que continúa en niveles elevados. Pese a la caída en las cotizaciones de los títulos, el riesgo país medido por el JP Morgan cedió a 491 puntos básicos, un movimiento técnico explicado por el fuerte ascenso en las rentabilidades de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos que subieron en torno a diez puntos básicos.

Fuera del plano local, la jornada financiera estuvo marcada por la disparada internacional del crudo. Los precios del petróleo registraron un salto del 7% y el WTI (West Texas Intermediate) logró superar la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por una nueva escalada militar en Medio Oriente que amenaza una de las rutas más sensibles del comercio mundial de energía. Los principales índices de la bolsa neoyorquina, en tanto, operaron con mermas de entre 0,6% y 0,7%, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense continuaron en ascenso.

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