El sector automotor argentino atraviesa una transformación profunda bajo la gestión de Javier Milei, marcada por la apertura de importaciones, la eliminación de restricciones y la llegada de nuevos competidores. Así lo analizó Ernesto Cavicchioli, presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA) y de Hyundai Motor Argentina, en una entrevista reciente con la Agencia Noticias Argentinas.
El directivo repasó los principales cambios estructurales, advirtió sobre la dinámica de los precios de los vehículos y detalló los factores clave que definirán el rumbo de la industria de cara a 2027.
Un giro de 180 grados en la importación y la oferta
Históricamente, cerca del 70% de los vehículos que se comercializan en el país son importados. Durante la administración anterior, la escasez de divisas y las fuertes limitaciones a las licencias de importación invirtieron esa ecuación, obligando a muchos consumidores a volcarse casi exclusivamente a la oferta nacional.
Con el nuevo escenario económico, el panorama se modificó por completo:
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Libre acceso a la importación: Se eliminaron los permisos discrecionales y los cupos de dólares administrados por el Estado.
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Reducción de impuestos: Quedaron atrás el Impuesto PAIS y las dos escalas de los impuestos internos.
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Mayor competencia: Hoy conviven los fabricantes locales con alrededor de 50 importadores, lo que se traduce en listas de precios más lineales y una variedad mucho más amplia de modelos.
Autos chinos, electrificación y el debate por los precios
Uno de los fenómenos más destacados es el avance de las marcas de origen chino impulsadas por su alta capacidad de producción, escala y una agresiva guerra de precios en su mercado doméstico.
No obstante, Cavicchioli puso el foco en el impacto del cupo para vehículos híbridos y eléctricos:
«Hoy están entrando vehículos electrificados sin pagar el arancel extrazona del 35%. Para una marca que queda afuera, esa diferencia es muy grande», explicó.
En cuanto al valor de los 0 km, el empresario advirtió que la actual baja de precios observada en algunos segmentos específicos podría ser transitoria. La conjunción de los cupos acumulados generó una sobreoferta temporal, pero el directivo anticipa que, una vez diluido este efecto, los precios tenderán a acomodarse al alza. De hecho, calificó el momento actual como uno de los pisos históricos más bajos en relación con la tecnología que incorporan los vehículos.
Variables clave para 2027 y los desafíos de competitividad
De cara al futuro, Cavicchioli remarcó que la sostenibilidad de la demanda dependerá de tres pilares fundamentales:
Estabilidad cambiaria: Indispensable debido a la alta dolarización de los costos (el 70% de los autos importados y el componente extranjero de los fabricados localmente).
Nivel de ingresos: Es necesario que los salarios en dólares acompañen el proceso para que el acceso al crédito y al ahorro privado permita traccionar las ventas.
Evolución del mercado: Tras años de comercialización deprimida con un promedio cercano a las 400.000 unidades anuales, el sector proyecta un volumen lógico para este año situado en torno a las 550.000 unidades, con techos optimistas que rozan los 650.000 vehículos.
A pesar de los avances, el titular de CIDOA insistió en que los autos en Argentina siguen siendo caros debido a los costos sistémicos del país, entre los que mencionó la carga impositiva (IVA, Ingresos Brutos, tasa de estadística al 3%), el arancel extrazona, la logística y las restricciones financieras vigentes para operar con cartas de crédito a la vista.