En una jornada marcada por el movimiento en la plaza financiera, el dólar mayorista quebró finalmente la barrera de los $1.500, alcanzando su cotización más alta de los últimos tres meses. La suba se da en un contexto donde las tasas de interés de corto plazo comenzaron a mostrar signos de moderación.
De acuerdo con un análisis del economista Federico Pellegrini, la semana pasada el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volcó al mercado cerca de $1,3 billones mediante operaciones de mercado abierto, lo que representa la inyección de liquidez más abultada en lo que va del año.
La maniobra de la autoridad monetaria se produjo en paralelo a la estabilización de los tipos de interés, luego de varias semanas en las que el Ejecutivo había recurrido al ajuste de la liquidez como principal herramienta para frenar la escalada del tipo de cambio.
Para los operadores del mercado, la señal que deja esta jugada es clara: el Gobierno parece estar dispuesto a tolerar una mayor volatilidad o deslizamiento en la cotización del dólar con tal de evitar que las tasas en pesos vuelvan a dispararse.