Denuncian penalmente a un capataz de la Citrícola Salerno por golpear a un cosechero

Este sábado, un cosechero, delegado gremial del Sindicato de la Fruta (SOF), que trabaja en una cuadrilla para la citrícola Salerno, fue agredido a golpes de puño y amenazado por el capataz a cargo según consta en la denuncia realizada en sede policial. Según el testimonio del abogado del gremio, Carlos Conti, el hecho ocurrió cuando el hombre reclamó para que se les provea capas de lluvia a la cuadrilla que -señaló- es la única que todavía mantiene relación laboral directa con la firma, sin los intermediarios conocidos como “empresas de servicios” y, por tal motivo, vendría siendo objeto de un “operativo desgaste”; tal es así que en el último mes de trabajo habrían perdido presentismo por no tener los elementos para cosechar bajo lluvia y habrían cobrado sólo por 10 días trabajados.

Según la denuncia policial, el hecho habría ocurrido en la quinta “Santa Rosa”, propiedad de la firma citrícola Salerno, en el barrio de Villa Zorraquín camino a Osvaldo Magnasco.

La agresión por parte del capataz, el responsable de la cuadrilla, se habría suscitado ante el reiterado reclamo de un cosechero, delegado gremial ante sus compañeros, por la falta de elementos de seguridad y trabajo (Capas de lluvia, tijeras y guantes) para poder realizar la labor en días de mal tiempo.

El agredido denunció que el capataz lo habría tomado a golpes de puños, amparado entre las plantas de citrus, y lo habría amenazado con que la situación se iba a poner mucho peor si este no cedía en sus reclamos. 

Carlos Conti, el abogado del Sindicato Obrero de la Fruta (SOF), explicó a este medio que la cuadrilla que trabaja en la mencionada quinta es la única que todavía tiene trabajadores en relación laboral directa con la citrícola Salerno. Señaló que la misma viene desde hace tiempo siendo objeto de maniobras de desgaste, no solo por la falta de entrega de elementos de trabajo sino que porque también se le suele asignar los cuadros menos productivos, es decir las zonas donde las plantas rinden menos frutos. En tanto, las áreas más productivas son entregadas a las cuadrillas de las empresas que tercerizan al personal, la mayoría de ellas denunciadas hasta el hartazgo por su grado de informalidad y explotación laboral.

Tal es la situación que, según describió el abogado a este medio, en los últimos 30 días se les pagó a estos trabajadores de la cosecha un promedio de 10 días, habiendo perdido el extra por presentismo al no poder realizar las tareas los días de lluvias por falta de elementos necesarios.

fuente diario jun

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