Una adopción irregular rodea el brutal crimen de la abuela entrerriana

La víctima peleaba judicialmente por la recuperación de una beba que su hija habría dado en una adopción irregular a un matrimonio que también está detenido por el homicidio. Intentaba recuperar a la niña para criar a sus dos nietos juntos.

Desde conocido el horrendo crimen de Gladys Beatriz Moledo, la mujer oriunda de Concordia que fue ultimada en los primeros minutos del martes último en Tierra del Fuego, conmocionó el grado de ensañamiento hacia la víctima, de cuerpo menudo y baja estatura, en total estado de indefensión.

Esto dejó al descubierto una trama de conflictos familiares entre la víctima y su hija adoptiva y terceros allegados a esta última, que permitieron a los investigadores determinar desde el primer momento que no se estaba ante un homicidio cometido por un extraño con motivos de robo si no por personas que conocían bien a quien sometieron a una violenta muerta frente a su pequeño nieto.

Los primeros pasos en la investigación condujeron directamente a la hija adoptiva de la persona fallecida, a quien la hermana de Gladys, Ana Moledo, catalogó de «monstruo de persona». Ayer la joven de 18 años de edad fue la primera en ser llamada por el juez a prestar declaración indagatoria, y fue la primera persona a la que personal policial detuvo al ser encontrado el cuerpo destrozado a golpes y puntazos de su madre, en una humilde vivienda de la calle de la Margen Sur de la ciudad de Río Grande. Sobre la hija adoptiva de Gladys pesa la sospecha de que haya participado junto a otras personas en el crimen, dado que era sabido en la familia que estaba fuertemente enfrentada a su madre a la que la Justicia le había confiado la guarda de uno de sus hijos. Gladys se encontraba peleando judicialmente por la recuperación de una beba de ocho meses de vida, a quien su hija habría dado en una adopción irregular a un matrimonio que también está detenido por el homicidio.

Algunas personas allegadas a la infortunada abuela confirmaron que Gladys sufría los desbordes de su hija adicta desde hace varios años, que se había hecho cargo del hijo mayor de ésta, de dos años, y que se encontraba en una batalla judicial por recuperar a la hija menor, su nieta nacida a comienzos del año en curso. La misma fuente reveló que la bebita habría sido adoptada por un matrimonio que ya tiene un hijo de 17 años de edad, en una maniobra de privación de identidad, a la que con la complicidad de terceros habrían inscripto como hija biológica. Estas personas también sostenían un fuerte enfrentamiento con Gladys, quien intentaba recuperar a la niña para criar a sus dos nietos juntos. Inclusive la abuela había denunciado al matrimonio como partícipes de ritos umbandas, haciendo constar ante el Juzgado de Familia y Minoridad que temía por la integridad de la menor, publica el Diario Prensa de Tierra del Fuego.

«La única culpa de mi hermana fue criar a un monstruo»

Desde Entre Ríos, de donde era oriunda Gladys Moledo, su hermana Ana clamó: «Pido que se haga justicia por mi hermana. Que caiga todo el peso de la ley. La única culpa de mi hermana fue criar a un monstruo de persona. Cuánta tristeza por Dios. No se lo deseo a nadie».

Por otra parte y en su cuenta de Facebook, una mujer de apellido González, sobrina de la fallecida, aclaró también: «Con respecto al crimen de mi tía Gladys quiero aclarar que hay una falsa información en las redes sociales que da cuenta de que cinco familiares directos los que serían responsables del crimen. Para tranquilidad de los familiares les digo que excepto la hija adoptiva no hay ningún otro familiar involucrado en el crimen».

Fuente: Diario Prensa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.